Para muchos,
el Té Oolong, mal llamado té azul, es de las variedades que menos han
escuchado. Seguramente porque su difusión en occidente se ha dejado solamente
para los entendidos y amantes de esta milenaria bebida. Pero una vez
descubierto el secreto sabor y aroma que encierra uno de ellos, es muy probable
que les seduzca a tal punto, que no podrán dejar de probar otros de su misma
variedad.
Se lo
considera un té semi oxidado. Está entre un Té verde que por lo general su
oxidación es del 0% y un Té negro que se llega a una oxidación del 100%.
La habilidad de
los maestros del té para crear esta variedad radica en saber medir y detener la
oxidación a la que tienen que llegar los brotes de la Camellia Sinensis.
Generalmente es muy amplio, entre un 20% y un 80%, y eso trae consigo una gran
variedad de sabores, aromas y colores a nuestra taza.
Originario de las
montañas rocosas de la provincia de Fujian en China donde también se le conoce
con el nombre de Dragón negro, se extendió su producción por Taiwan y
actualmente hay variedades de Oolong hasta en la India e incluso en África.
Su sabor
exclusivo, nada herbal o astringente como el Té verde ni picante tánico como el
Té negro, varía enormemente según el grado de semi oxidación al que haya sido
sometido y del terroir donde fue cultivado. Su sabor y aroma puede recordar, según
la variedad, a frutos secos, melocotón maduro, maderas nobles, miel, lácteos,
flores y un largo etcétera. Generalmente con un suave y persistente retrogusto que
hará de un buen Té Oolong, una experiencia deliciosa para nuestros sentidos.
Además del
grado de oxidación y del terroir donde fue cultivado, el largo proceso de manufactura
al que es sometido, que puede contar desde 10 a 18 pasos diferentes, hacen que esta
variedad sea considerada como una de las más laboriosa y difícil de conseguir.
Luego de su
recolección, en general, suelen venir diversos procesos de oxidación o
marchitado de las hojas al sol o en naves por calor y humedad controlada hasta
que, el maestro de té de la plantación considere que ha llegado el punto justo
para detener dicha oxidación y proceder
a los diferentes enrulados de las hojas para que estas, al ser golpeadas y
estrujadas comiencen a desprender su aroma y sabor final, acabando el proceso
enzimático natural con un secado en sartenes o piedras calientes. Obteniendo de
esta manera diversos grados de Oolong.
Las variedades
más conocidas son: Wuyi Oolong o Oolong Rock, Tieguanyin, Formosa Oolong y
Guangdong Dan Cong y dentro de estas variedades, existen diferentes grados y
procesos, logrando diferentes Té Oolong en su sabor, aroma y color. Con una
infusión, que va desde un amarillo pálido hasta un ámbar intenso y un sabor y
aroma tan amplio en su abanico sensorial que se hace difícil generalizarlo.
Les invito a
descubrirlo y a comentarme sus experiencias.







